
Cuando terminé el Grado de ADE, como muchas personas de mi edad, me sentía un poco perdida. No sabía exactamente qué me iba a gustar, en qué sería buena o hacia dónde quería enfocar mi futuro profesional. En resumen, aún no me conocía a nivel laboral.
En pleno proceso de búsqueda de empleo decidí acudir al OAL de Albolote. Allí me orientaron, me dieron pautas claras y me ayudaron a enfocar mejor mi búsqueda. Seguí sus consejos paso a paso, confiando en el proceso.
Tres meses después recibí una llamada que cambiaría mi año: había sido seleccionada para participar en el programa Emplea-T del Ayuntamiento de Albolote, una iniciativa destinada a fomentar el empleo en jóvenes que acabamos de finalizar nuestros estudios de cara a ofrecernos nuestra primera experiencia laboral. Era justo lo que necesitaba.
Así comenzó una aventura de un año trabajando en el mismo lugar que, meses antes, me había tendido la mano, el OAL de Albolote.
Ha sido un año maravilloso. Un año lleno de aprendizajes, de retos, de crecimiento personal y profesional. Pero si algo quiero destacar por encima de todo es la calidad humana de las personas con las que he tenido la suerte de compartir este tiempo. Su apoyo, su paciencia y su confianza han sido fundamentales para mí.
Esta experiencia ha sido un verdadero regalo. Gracias a ella, hoy entro en el mercado laboral mucho más segura, con experiencia, con mayor confianza en mí misma y siendo consciente de todo lo que puedo aportar.
No sé qué me deparará el futuro, pero sí sé que siempre estaré agradecida por la oportunidad que se me dio.
Y si algo quiero transmitir a otras personas jóvenes que, como yo hace un año, puedan sentirse perdidas, es esto: seguid buscando, moveos, preguntad, informaos, acudid a los servicios de orientación y empleo que ofrece el OAL. A veces la oportunidad que puede cambiarlo todo está más cerca de lo que pensamos. Y, sobre todo, no os agobiéis. Cada proceso tiene su tiempo.
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